| 1 cuota de $1.555.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $1.555.000,00 |
| 3 cuotas de $518.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $1.555.000,00 |
| 6 cuotas de $259.166,67 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $1.555.000,00 |
| 2 cuotas de $777.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $1.555.000,00 |
Bullseye era un payaso de feria que acababa de terminar su turno cuando oyó un zumbido agudo proveniente de una diana destrozada en el bosque. Agujereada, girando muy lentamente como si una fuerza invisible la hipnotizara. Bullseye estaba tan hipnotizado que tropezó con la raíz de un árbol y cayó directo sobre la diana. Un terror gélido le recorrió la espalda y la cabeza le dio vueltas. Lo intentó todo para quitar la diana, incluso gritarle y apuñalarla con cuchillos, pero nada funcionó. Si oyes sus gritos, no hagas caso. Te retará a una partida mortal de cuchillos y siempre gana.
¿Qué tal una partida de dardos? Solo te aviso: este tablero devuelve el golpe... y vaya si tiene puntería. Bullseye mide 1,48 m y lleva un chip —o, mejor dicho, una diana— en el hombro. Observa con horror cómo mueve la boca y su cabeza da vueltas de 360°, dando vueltas como las burlas que te lanza. Acompañado de un repertorio de música de carnaval escalofriante mientras bromea y da golpes, Bullseye habla mucho. Pero si le alcanzas con su puntería mortal, verás que no está bromeando.
